Dentro de las IRAS se encuentran las infecciones quirúrgicas, que son aquellas infecciones relacionadas con una intervención quirúrgica y que aparecen durante los 30 primeros días postoperatorios (si no ha habido inserción de un implante o prótesis), o durante los primeros 3 meses (si ha habido material implantado o prótesis. Son la primera localización de infección nosocomial (una de cada cuatro que se producen)

Para su correcta identificación, se ha establecido una clasificación según su gravedad y nivel de afectación, la cual tiene los siguientes criterios diagnósticos:


Es aquella infección que se origina en un paciente ingresado en un hospital (nosocomial) o en otro establecimiento de atención de salud (IRAS o infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria) como consecuencia de la atención sanitaria, y que no estaba presente, ni en período de incubación, en el momento del ingreso.

Son muy frecuentes, debido a que cada vez se atienden pacientes con mayores terapias invasivas (cirugía, sondas, catéteres, intubación, endoscopias, entre otras). Otro factor que eleva su frecuencia es la necesidad de atender, cada vez más, a pacientes más graves y debilitados, que necesitan de largos periodos de ingreso para recuperarse de su enfermedad.
2.1 LOS SEROMAS: Son colecciones, a veces importantes, de líquido claro o hemático en la herida, que se forman en muchas heridas debidas al traumatismo que supone la cirugía. Son benignas, no suponen infección quirúrgica (no hay pus) y se eliminan fácilmente en pocos días con o sin drenajes.

2.2 LA DEHISCENCIA DE SUTURAS: Es la separación inusual de los bordes de la herida quirúrgica, a pesar de que se haya realizado una sutura o al retirar ésta. A veces se producen por traumatismos sobre la herida o por esfuerzos innecesarios tras la intervención, aunque la propia infección quirúrgica, puede ser una de las causas.

2.3 LAS GRANDES CICATRICES O QUELOIDES: Se producen por una cicatrización excesiva o defectuosa, que produce un exceso de tejido fibroso en la cicatriz. Pueden producirse también por infecciones quirúrgicas o dehiscencia de suturas.

2.4 EL SÍNDROME DE HERIDA DOLOROSA: Hasta un 20% de las heridas quirúrgicas producen, aunque curen, diversos cuadros de dolor persistente, disestesias o sensibilidad dolorosa. Es un cuadro normal, que mejora a lo largo del tiempo. Se relaciona con el daño producido a órganos y tejidos y la cicatrización.
Las infecciones quirúrgicas son de causa multifactorial, es decir, influyen muchos factores para que se produzcan, tales como:

Las infecciones asociadas a la cirugía provocan un aumento de la morbilidad (enfermedad y complicaciones postquirúrgicas), de la mortalidad y de la duración de las estancias hospitalarias, por lo que constituyen, no solo un problema de salud para la persona, sino también una enorme carga económica para todo el sistema sanitario. En promedio, el coste extra de atender a un paciente con infección quirúrgica en hospitales españoles puede estimarse, sólo en costes asistenciales, en más de 10.000 euros por paciente infectado.
Las consecuencias de padecer una infección quirúrgica pueden ser muy variables. Muchas veces ocurre solamente una mínima infección superficial de uno o varios puntos de la herida, que se resuelve pronto con curas locales. En otras ocasiones, es de mayor gravedad, produciendo una infección profunda, que cursa con abscesos y requiere de tratamiento antibiótico intenso. Finalmente, hay infecciones quirúrgicas muy graves que dan lugar a septicemia (presencia de microorganismos en la sangre) o infección de órganos internos (peritonitis, endometritis, endocarditis, mediastinitis, etc) que son muy graves y ponen en peligro la vida del paciente.

Algunas infecciones quirúrgicas no producen efectos graves al principio, pero son el origen de otras complicaciones futuras, que afectan gravemente a la salud del paciente. Por ejemplo: la infección de una prótesis de cadera o rodilla, que obliga a cambiar varios meses después la prótesis, o el caso de las eventraciones abdominales por infección de la herida quirúrgica, que obligan a llevar faja de modo permanente y reducen la capacidad respiratoria del paciente y su autonomía.
No existe un riesgo cero de infección cuando nos sometemos a una intervención quirúrgica. Usted firmará seguramente, antes de cada intervención, un documento de consentimiento informado en el que se le informará de que la intervención presenta un determinado riesgo de infección quirúrgica. En promedio, se suelen infectar en países desarrollados en torno al 5% de enfermos operados (uno de cada 20).
Sin embargo, hay grandes diferencias según el tipo de intervención: Desde un riesgo muy bajo (PE, menos de 1/1000 para la intervención de cataratas), hasta un riesgo más elevado para las intervenciones de colon (más del 10%) o incluso muy alto (más del 25%) para la reconstrucción traumatológica de fracturas abiertas producidas en accidentes de tráfico.
SU HOSPITAL APLICA YA TODO UN CONJUNTO DE MEDIDAS BÁSICAS, que contribuyen a disminuir el riesgo de infección quirúrgica:

Pregunte a su cirujano si su hospital participa activamente en algún programa de tipo Infección Quirúrgica Zero, que incluya el cumplimiento de un “paquete” de las medidas de prevención principales e incluye la verificación de que se cumplen realmente estas recomendaciones. En la web del Proyecto Infección Quirúrgica Zero www.infeccionquirurgicazero.es encontrará una lista de los hospitales participantes en el Proyecto.
Si su intervención ha sido programada (electiva) y va a ingresar desde su domicilio, deberá seguir las instrucciones que le hayan facilitado telefónicamente, o bien desde la consulta del cirujano o enfermera pre-quirúrgica. Éstas hacen referencia a la importancia de la higiene y a la necesidad o no de rasurado con máquina (no cuchilla) de la zona a intervenir. Además, en función de la intervención puede requerirse alguna otra preparación especial. Otros aspectos a tener en cuenta serían:
Si su operación se produce de forma urgente, no habrá tiempo para ocuparse de los anteriores factores, el personal del hospital se encargará de realizar la preparación necesaria para que sea intervenido en las mejores condiciones posibles.
El Proyecto IQZ es un programa de prevención que reproduce con los pacientes quirúrgicos la misma estrategia de prevención que ha dado tan buenos resultados en otros proyectos “zero”, como Bacteriemia Zero y Neumonía Zero, ampliamente conocidos en España. Se basa en los siguientes puntos:
Las medidas 5 preventivas que incluye el proyecto IQZ en 2016 son:
1. PROFILAXIS ANTIBIÓTICA ANTES DE LA INTERVENCIÓN.

Nos aseguramos de elegir el antibiótico más efectivo para los gérmenes que, a pesar de todas las precauciones que hayamos tomado, han logrado llegar a la herida quirúrgica. Se ajusta bien las dosis al peso del paciente, función renal, posibles pérdidas de sangre y perfusión de líquidos. Se pone normalmente 15-30 minutos antes de la intervención. Se tiene preparada una segunda dosis si se prolonga la intervención. ES UNA MEDIDA BÁSICA DE IQZ.
2. ANTISEPSIA DE LA PIEL CON CLORHEXIDINA ALCOHÓLICA AL 2%.

Justo antes de la intervención, aplicamos cuidadosamente, sobre una amplia zona de la piel, una mezcla de antiséptico a base de alcohol al 70% y clorhexidina al 2%. El alcohol elimina rápidamente los gérmenes que hay en la piel y la clorhexidina evita que infecten la herida los gérmenes de las capas profundas de la piel. ES UNA MEDIDA BÁSICA DE IQZ.
3. CORRECTA ELIMINACIÓN DEL VELLO.

Si no es necesario hacerlo, no se eliminamos el vello. Si es necesario, se utiliza máquina cortadora de vello en vez de cuchilla rasuradota. La cuchilla produce micro-heridas que se contaminan y luego infectan la herida quirúrgica. Se pueden realizar otras depilaciones a base de cera o de láser. Tras el corte del vello, siempre se realizará un baño o ducha completo con agua y jabón. ES UNA MEDIDA BÁSICA DE IQZ.
4. MANTENIMIENTO DE LA TEMPERATURA DEL PACIENTE.

Es fundamental que mantengamos al paciente caliente para facilitar todas sus funciones vitales, incluída la lucha contra las infecciones. La temperatura corporal no debe bajar nunca de los 35.5 grados. Se abrigará bien al paciente antes de bajar a quirófano y en el tiempo de espera hasta ser operado. Se tomará de modo continuo la temperatura durante la intervención y, si es necesario, se aplicarán colchones de aire caliente o calentadores de fluídos. Cuando salga de quirófano, se le tendrá también bien abrigado en la zona de despertares. ES UNA MEDIDA OPCIONAL DE IQZ.
MANTENIMIENTO DE LA GLUCEMIA DEL PACIENTE.

Es también fundamental que mantengamos la glucemia del paciente en niveles normales para disminuir el riesgo de infecciones. El nivel de glucosa en sangre no debe subir de 180 mg/dl durante la intervención y se controlará igualmente la glucemia antes y después de la intervención. Se vigilará especialmente la glucemia en pacientes diabéticos y se usará la insulina para controlarla. Se evitarán los ayunos prolongados del paciente antes de la intervención. ES UNA MEDIDA OPCIONAL DE IQZ.
Ante cualquier síntoma o signo anómalo en la herida o en su estado general, llame al servicio encargado del seguimiento post-intervención (consulta quirúrgica, Atención Primaria) o acuda al servicio de urgencias del hospital.
Los signos o síntomas de alarma podrían ser: escalofríos, febrícula o fiebre (temperatura axilar > 37,5 °C), enrojecimiento de la herida, manchado importante del apósito o supuración de cualquier tipo de líquido por la herida (seroso o purulento), mal olor de la herida, dolor persistente o de nueva aparición, hinchazón, frialdad, entre otros.
Tras ser evaluado por el servicio médico o de enfermería que le corresponda, acuda puntualmente a las citas que le den para revisión y curas, evite cualquier actividad que pueda empeorar su curación y cumpla con las normas de tratamiento y higiene que le den. En todo momento y hasta la resolución de la infección, el servicio médico o de enfermería le hará un seguimiento completo.

